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Israel
ha emprendido una guerra contra comunidades palestinas indefensas.
El hecho de aterrorizar a civiles inocentes, los asesinatos y arrestos
ilegales, el asedio impuesto al Presidente Arafat y la destrucción
de propiedades, infraestructuras e instituciones, sólo pueden
conducir a fomentar la escalada, prolongando los sufrimientos de
ambas naciones y destruyendo cualquier perspectivas de paz. El clima
de miedo y la obsesión por las represalias que atenaza a
nuestros dos pueblos oscurece la auténtica causa de este
ciclo de violencia: la ocupación ininterrumpida e ilegal
del pueblo palestino y de su tierra.
Es
nuestro rol, el de las mujeres de ambas partes, el denunciar en
voz alta los crímenes humanitarios cometidos para subyugar
de manera permanente a una nación entera. Ahora mismo, ante
el caos militar sin control, pedimos conjuntamente a la comunidad
de estados que asumen la obligación y el mandato derivado
del derecho internacional humanitario con objeto de prevenir los
abusos de una fuerza de ocupación, llevando a cabo una intervención
para proteger al pueblo palestino.
Más
allá de la presente crisis, sabemos que hay un futuro para
ambas partes. No se debe aceptar el daño deliberado a civiles
inocentes, palestinos o israelíes. Al trabajar juntas, aumentamos
las oportunidades para un futuro mejor. Creemos que las mujeres
pueden desarrollar una voz alternativa que promocione iniciativas
de paz eficaces y acercamientos sólidos. Nos comprometemos
a trabajar juntas con este objetivo.
Las
mujeres han empezado ya a dar contenido al planteamiento de que
una paz justa es una paz entre iguales. Cuando pedimos un estado
palestino (en los territorios ocupados el 4 de junio de 1967) al
lado del estado de Israel, nos referimos a una soberanía
verdadera para cada estado, incluyendo el control sobre la tierra
y los recursos naturales. Prevemos un acuerdo basado sobre la ley
internacional, que asumiría el compartir toda la ciudad de
Jerusalén, el desmantelamiento de los asentamientos y una
solución justa a la cuestión de los refugiados de
acuerdo con las resoluciones pertinentes de la ONU. Al proseguir
nuestro trabajo juntas, no queremos sólo conseguir el fin
de la ocupación, sino que queremos ayudar a crear las condiciones
para una vida segura y digna para ambos pueblos.
Llamamos
a todos, mujeres y hombres, jóvenes y mayores, a unirse a
nuestro sincero empeño en aras de preservar la vida, la dignidad
humana y la libertad en nuestra región. La deshumanización,
el odio, la venganza y la opresión no contribuyen en nada
a la resolución de un siglo de conflicto. El reconocimiento
mutuo y el respeto de los derechos individuales y colectivos del
uno por el otro preparará el camino para lograr la paz.
Abril
de 2002
El
Centro de Jerusalén para Mujeres y Bat Shalom
[traducción:
Y.R. Red de Mujeres de Negro]
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