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«La
Alianza debe ir al Tribunal Penal Internacional»
SILVIA
ROMAN
MADRID.-
Sus ojos son grandes, su tez aceitunada y su cabello es un mar de
ondas azabaches. Nació hace 25 años en Kabul. Pero
nunca ha tenido que ocultar su bello rostro bajo la burka. A los
14 años, Zoya Azadi fue enviada por sus padres a un campo
de refugiados de Pakistán, donde fue educada por las mujeres
de RAWA, la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán
a la que ahora dedica su vida, viajando por medio mundo para denunciar
la situación de las mujeres de su país y encontrar
apoyo financiero.
Zoya
Azadi se encuentra estos días en España, gracias a
la ONG Paz Ahora, y con un mensaje especial de condolencias para
la familia, amigos y compañeros del enviado especial de El
Mundo Julio Fuentes.
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¿Qué palabras quiere hacer llegar sobre la muerte de Julio
Fuentes?
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Cuando escuché la noticia del asesinato de Julio Fuentes
sufrí un gran shock, porque pocos días antes de morir
había estado con él en Pakistán, donde trabajo
esporádicamente en los campos de refugiados. Mi organización,
RAWA, y yo queremos dejar claro que hay una gran diferencia entre
un grupo de criminales y el pueblo de Afganistán. Nos avergonzamos
de este tipo de gente. Y podemos entender la pena que deben sentir
sus más allegados, porque nosotros, la sufrimos continuamente.
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Cuando habla de «criminales», ¿habla sólo de los talibán?
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No. Hablo también de la Alianza del Norte. Para nosotros
no hay diferencia. En la Alianza todo es hipocresía. Occidente
nunca ha visto sus rostros sin la preciosa máscara de democracia
que llevan. Si les despojas de esa máscara, su rostro es
igual al de los talibán. La Alianza del Norte cometió
los mismos crímenes cuando estaba en el poder. No podemos
confiar en ellos nunca más. Sólo los queremos ver
ante el Tribunal Penal Internacional.
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¿Es pesimista sobre el futuro de Afganistán?
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Depende. Si, por ejemplo, el ex rey vuelve, la ONU envía
una fuerza de paz y se desarma a todos los grupos armados de Afganistán
(incluyendo la Alianza del Norte), la situación no cambiará
radicalmente, pero sería un primer paso. Sin que se produzca
ese desarme no se puede hablar de paz. Existe un peligro de guerra
civil en Afganistán. No podemos olvidar cuando, con la Alianza,
los padres tenían que vender a sus hijos porque no tenían
nada..., por no hablar de los cubos llenos de ojos arrancados...
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¿Su esperanza es por tanto el ex rey afgano Zahir Shah?
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El ideal, el Dios de RAWA no es el ex rey, pero, en este momento,
al no existir una alternativa democrática, preferimos al
rey y le apoyamos porque el pueblo lo quiere.
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¿Cómo valora que la Universidad de Kabul haya vuelto a admitir
a las afganas?
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Es un claro ejemplo de la hipocresía de la Alianza del Norte,
como el poder ir sin burka... Cuando la Alianza gobernó,
pocas mujeres iban sin burka porque si te veían por la calle
y eras bonita, por la noche aporreaban la puerta de tu casa con
un kalashnikov y te violaban. La mayoría se suicidaba. Por
eso, el no poder ir a la Universidad o el tener que llevar burka
no es el problema, sino la seguridad.
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¿Se logrará esto con la presencia de mujeres en el Gobierno
afgano?
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Ante todo, la mujer que esté en un Gobierno afgano debe representar
el sufrimiento de las mujeres de Afganistán, y no haber estado
viviendo años en Occidente.
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¿Su sueño es regresar a Kabul?
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Por supuesto. Pero mientras seguiré educando a mujeres afganas,
diciéndoles que ése no es su destino, que tienen opciones,
derechos, y que pueden alcanzarlos.
©
elmundo.es
El Mundo
Domingo, 9 de diciembre de 200
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