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El siguiente mensaje
es el que Rigoberta Menchú dirigió al Pueblo de Barranca
en su visita a las Comunidades, organizaciones de Derechos Humanos,
pobladores, sindicatos... en compañía de organizaciones
del movimiento social de Paz: convergencia Paz Colombia, Redepaz,
Planeta Paz, Asamblea Permanente, Reiniciar, Protectorado Civil,
entre otras organizaciones.
Expresa su solidaridad
con la USO, OFP, CREDHOS, iglesias, personas en condición
de desplazamiento... y les podemos asegurar que Barrancabermeja
quedó prendada en el corazón de la nóbel de
Paz.
Por favor, difúndalo
a sus amigos y amigas, organizaciones...
BARRANCABERMEJA EN
EL CORAZÓN
A las mujeres, los
hombres, los niños y las niñas, que con la fuerza
de la dignidad se resisten a claudicar frente a quienes les quieren
matar los sueños y las esperanzas.
Quiero expresar a
los habitantes del puerto petrolero de Barrancabermeja, mi profunda
conmoción por las terribles violaciones a sus derechos humanos
y la decisión de las partes del conflicto de convertir a
pobladores indefensos en objetivo militar.
Del honorable Concejo
Municipal recibí muestras de aprecio y reconocimiento, junto
a la reafirmación de su compromiso con la paz. Recorrí
los barrios nororientales y sudorientales de una ciudad que pareciera
ocupada por fuerzas foráneas. He hablado con mujeres dignas
que se resisten a la violencia. He compartido con los desplazados
su triste condición de desarraigados. Participé con
los grupos cristianos que viven intensamente su fe, como sustento
para la resistencia. He visitado las organizaciones de derechos
humanos que persisten en su acción en medio del peligro diario.
Me he encontrado con líderes sociales y sindicales que mantienen
la sonrisa y la esperanza. He acompañado a los voluntarios
de organismos internacionales que se esfuerzan por conservar los
espacios humanitarios. He demandado la acción de las autoridades
civiles y militares, en estricto respeto a los derechos humanos.
Y todo ello me ha hecho recordar los tiempos de horror que vivimos
en mi país, con los escuadrones de la muerte, las estruc
[sic]
En este encuentro
solidario pude reflexionar en voz alta con las mujeres de la Organización
Femenina Popular, que preparan el encuentro mundial de mujeres que
se realizará en el mes de agosto en esta ciudad del puerto
petrolero. Compartí con ellas, como mujer, como madre, que
jamás aceptaríamos que un hijo que salió de
nuestro vientre se convierta en un genocida; que quienes cobardemente
violan y torturan, están autoviolando su propia dignidad.
Coincidimos en afirmar que no tiene honor quien convierte a pobladores
civiles en objetivo de guerra, pues la agresión armada contra
niños y niñas, mujeres y hombres desarmados es un
acto de profunda cobardía. Afirmamos que estos delitos contra
la humanidad, no quedarán impunes porque, más temprano
que tarde, el pueblo colombiano y el mundo juzgarán a los
criminales.
Hice un llamado a
los miembros del Ejercito Nacional, de la Policía Nacional,
de los organismos de seguridad del Estado, de las estructuras paramilitares
y a los integrantes de las guerrillas, para que se nieguen a obedecer
ordenes que pretendan convertirlos en verdugos de su propio pueblo.
Desaparecer, secuestrar, amenazar, torturar, violar, desplazar y
asesinar a nuestras hermanas y hermanos, hijos e hijas de la misma
madre tierra, denigra la condición humana de quienes comenten
estos crímenes.
Me encontré
con dirigentes y miembros de la Diócesis de Barrancabermeja,
la Organización Femenina Popular -OFP-, la Corporación
Regional para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos
del Magdalena Medio -CREDHOS-, la Unión Sindical Obrera -USO-,
el Programa para el Desarrollo y la Paz del Magdalena Medio, la
Mesa Regional por la Paz del Sur de Bolívar, y otras organizaciones
ciudadanas. En medio de las muestras de cariño que recibí,
hice reiterados llamados a garantizar la vida y el trabajo de quienes
consagran sus esfuerzos a mantener viva la esperanza, para alcanzar
la convivencia pacifica, que es base indispensable para la construcción
de la verdad, la justicia, la reparación y la reconciliación.
Desde Barrancabermeja,
convoqué igualmente a mis hermanas y hermanos de los pueblos
indígenas, de las comunidades Afro-Colombianas, de las diferentes
expresiones nacionales del movimiento social por la paz y de lucha
por la defensa y protección de los derechos humanos, a mantener
la colaboración entre ellas, a fortalecer la confianza mutua,
a construir alianzas a favor de la vida. Llamé a deponer
los intereses particulares y sectarios, en razón de la viabilidad
a la salida política y negociada para el conflicto social
y armado al que está sometido Colombia. Las organizaciones
sociales son la voz de interpelación ética de la paz.
Tengo la certeza
que el entrañable pueblo colombiano, que tantas muestras
de dignidad y perseverancia le ha dado al mundo, sabrá usar
su inagotable capacidad creativa para superar los tiempos de incertidumbre
y, con su sabiduría, abrirle nuevos caminos y oportunidades
a la Paz.
Rigoberta Menchú
Tum
Premio Nobel de la
Paz
Embajadora de Buena
Voluntad para una Cultura de Paz -UNESCO
[Julio de 2001]
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